La República de Panamá posee trece (13) áreas geográficas, destacándose, por su
uso, en la Provincia de Chiriquí, los manglares del Golfo de Chiriquí, en la
costa del Pacífico. Estos manglares ocupan una superficie aproximada de
446.88 km2. (Pradepesca).
Los manglares constituyen un ecosistema dinámico, el cual juega un papel muy
importante en el equilibrio ecológico de la zona costera. Como son absorventes
de sedimentos y nutrientes orgánicos e inorgánicos en solución, provenientes de
las cuencas hidrográficas, de las mareas y de las corrientes fluviales, poseen
abundantes elementos nutritivos que le permiten sostener un alto ritmo de
productividad, representando uno de los principales productores orgánicos en la
zona costera tropical. Por lo tanto, son criaderos naturales para las postlarvas
y estados juveniles de la mayor parte de las especies de peces y crustáceos de
valor comercial.
En Panamá, los mangles se utilizan para carbón vegetal, puntales para la
construcción, madera para construcciones rurales, tanino, postes para cerca,
varas para sostén de hortalizas, leña e incluso para postes de tendido eléctrico
y durmientes de ferrocarril.
En Chiriquí, se ha estimado la producción de leña en 2 a 3 millones de astillas,
lo cual beneficia a unas 70 familias de bajos ingresos. También existe una
demanda interna de cáscara de mangle para la industria de tenería localizada en
las provincias de Herrera, Los Santos y Chiriquí, este producto (cáscara de
mangle) se ha exportado entre 20,000 a 25,000 quintales anuales. Esta actividad
se realizó durante la década del 70 y hasta 1985, cuando fué suspendida en virtud
de medidas gubernamentales que prohibían la tala de árboles.
La deforestacion creciente que vienen sufriendo los manglares, principalmente en
los últimos años, es motivo de profunda preocupación, pues hace peligrar los
ecosistemas marinos costeros.
El Gobierno Nacional, para ordenar la actividad forestal en los manglares,
solicitó la asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), con el fin de examinar la posibilidad de
establecer pequeñas industrias forestales basadas en la utilización del manglar.
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En 1981, a través del Proyecto de Desarrollo Forestal I y II auspiciado por la
FAO, fué desarrollado el estudio para la ordenación y utilización de los bosques
de manglar en Panamá, tomando como sede del proyecto piloto a los manglares de
la Provincia de Chiriquí. En dicho Proyecto, se hicieron recomendaciones sobre
la utilización del mangle en la producción de carbón, madera para construcción,
tanino, criaderos de camarones y ordenación forestal.
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